Bienestar sexual

Ansiedad por el rendimiento: cómo reconocerla y gestionarla

El miedo a no estar a la altura puede interferir con el deseo y las erecciones. Comprender el ciclo de la ansiedad es el primer paso para interrumpirlo.

La ansiedad por el rendimiento aparece cuando la atención se desplaza del placer a la comprobación constante: «¿Funcionará?», «¿Aguantaré lo suficiente?» o «¿Qué pensará mi pareja?». Cuanta más atención se dedica a la vigilancia, más difícil puede resultar mantenerse presente.

El ciclo de la ansiedad

Una experiencia difícil puede generar el temor de que vuelva a ocurrir. En la siguiente situación íntima, el cuerpo se pone más alerta, la tensión aumenta y la excitación puede disminuir. La nueva dificultad parece entonces confirmar el miedo original.

Signos habituales

  • las erecciones se producen en algunas situaciones pero no en otras;
  • pensamientos repetitivos antes o durante la intimidad;
  • evitar el contacto sexual;
  • comprobar repetidamente la respuesta del cuerpo;
  • miedo al juicio o a la comparación con experiencias anteriores.

Reducir la presión por rendir

La intimidad no siempre necesita la penetración, una duración determinada o el orgasmo como único objetivo. Centrarse en el tacto, la respiración y las sensaciones físicas puede reducir la presión en torno al «resultado».

Hable con su pareja

Una conversación sencilla puede evitar que el silencio y las suposiciones aumenten la tensión. La dificultad no significa falta de atracción o de interés, y no tiene por qué convertirse en objeto de análisis en cada momento íntimo.

Desviar la atención de la comprobación constante

Volver a centrar la atención en las sensaciones físicas, la respiración y el contacto puede reducir la vigilancia mental. Los ejercicios guiados por un terapeuta psicosexual cualificado también pueden ayudar a la pareja a recuperar la confianza poco a poco.

Cuándo es útil una valoración médica

No dé por sentado automáticamente que la ansiedad es la única causa. Si el problema es frecuente, se produce durante la masturbación, va acompañado de una reducción importante del deseo o aparece junto con enfermedades como la diabetes o la hipertensión, solicite una valoración médica. Los factores físicos y psicológicos pueden coexistir.

Fuentes